Fariseos 1 de 2: Sepulcros blanqueados


Anoche unos amigos y yo vivimos una situación extraña con otras personas, al encontrarnos en una calle, quienes fueron incapaces de saludarnos, nosotros éramos 3, y del otro grupo solo 4 de 10 personas se acercaron a saludar, y solo uno con el interés de saber como nos iba la vida, con una sinceridad y bondad cristiana.

Al menos 7 pertenecieron a una comunidad de jóvenes de una parroquia y van a misa todos los domingos, lo increíble fue que 3 de ellos no fueron capaces de saludar, nos vieron con desprecio y sabemos que su crítica hacia todo el mundo es muy destructiva en los ambientes que frecuentan, no tienen amigos verdaderos y los circunstanciales suelen evitarlos con frecuencia, pero se creen superiores por ser “católicos practicantes” y “no pecadores” vaya paradoja, ¿no?

A continuación saco de http://www.chatolic.net algo que em pareción muy oportuno:

Mateo 23, 27-32

“En aquellos días, dijo Jesús: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia!
Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: “Si nosotros hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido parte con ellos en la sangre de los profetas!” Con lo cual atestiguáis contra vosotros mismos que sois hijos de los que mataron a los profetas.¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres! “

Reflexión (tomado de http://www.chatolic.net)Jesús sigue fustigando el pecado de hipocresía. Aparentar por fuera lo que no se es por dentro, como había condenado los árboles que sólo tienen apariencia y no dan fruto. Aquí desautoriza a las personas que cuidan su buena opinión ante los demás, pero dentro están llenos de maldad.

¿Se nos podría achacar algo de esto a nosotros? ¿No estamos también preocupados por lo que los demás piensan de nosotros, cuando en lo que tendríamos que trabajar es en mejorar nuestro interior? Sabemos que Dios conoce nuestro interior y no podemos engañarle, por ello vale más ser transparentes ante Dios que aparentar lo que no somos ante los hombres. ¿Sería muy exagerado tacharnos de sepulcros blanqueados?

También conviene evaluarnos en el otro aspecto que Jesús denuncia. ¿Somos personas que de palabra se distancian de los malos como los fariseos de sus antepasados, pero en realidad somos tan malos o peores que ellos, cuando se nos presenta la ocasión? Puede ser que emitamos juicios temerarios contra nuestro prójimo, considerándoles inferiores a nosotros, cuando en realidad lo que Cristo nos pide es perdonar y no pensar mal de nadie. En este caso, Cristo poseía la autoridad para denunciar la actitud hipócrita de los fariseos, sin embargo sabemos por el mandato de Cristo, el de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, a nosotros, no nos compete este derecho.

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2 comentarios en “Fariseos 1 de 2: Sepulcros blanqueados

  1. De los que se nos acercaron, me alegré porque hacia tiempo que no los veia y pude ver que les iba bien y echar un rato unas risas.

    De los que miraban pero no se acercaron, sentí pena pero comprensión. Cuántas veces no nos han afectado los comentarios de otros sobre nuestra vision de las cosas.

    De los que ni siquiera miraron (y sabían que estábamos ahí), respeto. Cada uno tiene sus opciones. Lo que de la boca (no) sale, del corazón procede. Creo que bastante trabajo y problemas tienen con ser como son.

    A los tres, mis oraciones.

  2. Efrén, eres un cristiano, no te llamo bueno, porque solo UNO ES BUENO, pero lo imitas muy bien, jejeje.

    Yo hoy fui a misa en la noche y al final de la misa expusieron al Santísimo, estuve un buen rato y sentí que debía pedir por ellos, y algunas personas más. Me recordé que debemos amar a todos por igual, amigos y enemigos, que el mérito es amar a los que no nos aman. No sé como me juzgará Dios el día de mi partida hacia su reino, si me dejará entrar, si me dejará unos miles de años en el purgatorio, pero le ruego en vida que no me deje morir sin su auxilio, no quiero ir al infierno, y si debo estar muchos años en el purgatorio, que no entre al Cielo hasta que por los que he rezado no entren primero.

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